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Entrevista por sorpresa

Continuando con el post de ayer, se me ocurrió que una buena forma de dar otro punto de vista sobre el DBMM era preguntarle directamente a una de las personas que más saben sobre el juego (por lo menos que yo conozca); traductor del DBM, confeso medievalista en cuanto a ejércitos, gran wargamer y mejor persona; con todos ustedes, Landmeister también conocido como David Cantó.


-La primera pregunta es de las de toda la vida: ¿cómo y cuándo empezaste con esto de los juegos de estrategia?

Empecé de muy joven, a los 14 ó 15 años, cuando mis padres me regalaron por mi cumpleaños lo que por entonces (mediados de los 80) era un tipo de juego raro, de difícil descripción para los tenderos e incomprensible para muchos de mis amigos. Se trataba del wargame de tablero “El último puente”, de NAC. Aquello cambió mi forma de concebir un juego. Por primera vez sentía que tenía algo “adulto”, que no era un simple juguete convencional. Era maravilloso. Mi hermano menor y yo pasamos horas y horas jugando. A partir de ahí el resto era fácil de adivinar: “quiero más de esto…”.

- ¿ves mucha diferencia entre lo que se juega (y quien lo juega) entonces y ahora?

Por supuesto. Ahora, en España, ya existe un mercado consolidado que demanda este tipo de producto, de modo que la cantidad y calidad de lo que ahora se puede jugar está a años luz de lo que había hace dos décadas. Si a ello unimos el universo de los videojuegos (virtualmente inexistentes entonces), no hace falta añadir más.

- Supongamos ahora que no tengo ni idea de wargames (lo cual es bastante cierto) ¿cómo me describirías/venderías el DBMM?

DBMM es un wargame que emplea miniaturas, generalmente de escala 15 mm, para representar batallas campales históricas. Abarca cualquier conflicto armado entre el siglo XXX a.C y el XV d.C. Básicamente es un juego destinado a satisfacer a aquellos que buscan algo más que un puro juego de estrategia militar, ya que se caracteriza por un impresionante desarrollo historicista en su trasfondo. La idea es facilitar al jugador una herramienta que le permita sentirse como un general de la antigüedad durante una tarde.

-¿Alguna ventaja / inconveniente destacable de este juego?

A mi parecer, la principal ventaja es su limitación en el tiempo de juego. Como decía, en una sola tarde completas una gran batalla. Traes tus minis, montas el despliegue, juegas, desmontas y te vas. A diferencia de otros wargames (sean de tablero o de minis) que necesitan de varios días o semanas para ser completados, tu familia e hijos no te echan tanto de menos :).

El principal inconveniente es, sin duda, el elevado nivel de complejidad. Un objetivo tan ambicioso como es intentar simular batallas campales desarrolladas entre ejércitos durante un periodo de 4500 años conlleva inevitablemente un corpus de reglas amplio y denso que exigen tiempo y esfuerzo de asimilar. Ideal nuevamente para la familia, ya que hacen falta muchas tardes de papá en casa estudiándoselo antes de irlo a jugar :).

- ¿Qué le recomendarías a alguien que se quiere iniciar al DBMM (o a los wargames en general)? ¿por dónde debería empezar?

La recomendación fundamental, única a mi parecer, es que encuentre o cree un grupo en el que adentrarse para aprender. Este tipo de juegos, a diferencia de los videojuegos, necesitan de interacción con otros jugadores para desarrollarse. No se puede jugar sólo a un wargame, sea de tablero o de minis. Por tanto, recomiendo encarecidamente a cualquier persona que quera entrar en este mundo que se dirija al club más cercano y pregunte.

- Entrando en materia más reciente: ¿Cómo se te dió por traducir el DBM? Supongo que el texto será igual (o más) árido que el del DBMM así que fácil y motivante no creo que fuera además, si en el mundillo de la estrategia pasa lo mismo que en el del rol, el trabajo de traductor es poco reconocido y te comes muchos palos por las decisiones de traducción.

Pues la verdad es que lo hice porque era joven, inconsciente y creía que podría salvar el mundo :). Lo cierto es que me encantó tanto el juego cuando cayó en mis manos por primera vez, allá por el año 1993, que pensé “esto es lo que quiero en mi vida”. Lo malo era que entonces, casi como ahora, el inglés no es una lengua habitual entre las personas de una cierta franja de edad. Vi claramente que si quería jugar con otras personas debía facilitárseles el acceso al reglamento, y la única forma era traduciéndolo. Como bien dices, la aridez, junto con un barroquismo claramente trasnochado, caracteriza el texto original, así que no fue una tarea especialmente satisfactoria en su momento. Es más, hubo períodos en los que lo dejé temporalmente por no ver una recompensa real a corto plazo (evidente no económica, sino “social”). Afortunadamente, cuando lo di a conocer, la respuesta fue, en general, muy positiva. La gente lo agradeció, y permitió que se consolidase un núcleo de jugadores no muy numeroso pero sí muy fiel. Ya sé que suena a ponerse una medalla, pero es la sensación que tengo :).

- ¿Qué tal se tomo Phil Baker lo de que pasaras el reglamento a la lengua de Cervantes?

Nunca manifestó su opinión al respecto, al menos de lo que yo tengo conocimiento. Lo cierto es que las primeras copias de la traducción las daba en mano de forma casi clandestina. Con el tiempo vi que no había reacción adversa alguna y decidí colgarlo en internet. Inmediatamente corrió como la pólvora.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que lo que realmente le daba ingresos al Sr. Barker era la venta de los libros de ejército, y no el reglamento en sí. Como los libros no fueron traducidos, él sabía que era bueno sacrificar un poco de derechos de autor a cambio de disponer de nuevos jugadores que sí comprarían los libros de ejército, aunque fuera en inglés.

- Siguiendo con traducciones ¿Cómo surgió lo del Impetus? (que, por cierto, muy calladito te lo tenías).

Pues porque, de nuevo, he visto un gran juego detrás. Aunque su estilo sea radicalmente distinto al de DBMM, es muy absorbente y divertido, así como extraordinariamente más sencillo (aunque, por ello, menos “histórico”). Lo cierto es que me presenté voluntario para traducirlo al poco tiempo de salir publicado en inglés. El objetivo era el mismo que con el viejo DBM, facilitar el acceso del juego al máximo de gente posible.

- ¿Qué tal fue el trabajar con una editorial italiana? ¿algo que destacarías de la experiencia?

Todo fue como una seda. Máximas facilidades, máxima colaboración y máxima comunicación. El hecho de que no me pagaran con dinero, sino con productos editoriales supongo que ayudó mucho a ello :). Lo cierto es que el autor, Lorenzo Sartori, es una persona encantadora que vive apasionadamente su afición por los wargames históricos. Además, creo que ha sabido acertar una fórmula de juego con la recreación histórica de forma muy interesante.

- Creo que después de marear la perdíz llega el momento de ponerte en un compromiso: ¿Impetus o DBM? ¿y entre Impetus y Field of Glory?

Como todas las cosas en esta vida, es cuestión de gustos. Yo no me limitaría a escoger un juego en detrimento de otro. Se puede jugar a cualquier cosa, siempre que te guste. Los tres tienen un mismo denominador común, el contexto histórico de las batallas, pero para ejecutarlo han desarrollado tres mecanismos distintos. Se trata sencillamente de probarlos para “saborear” cuál es el que más te gusta.

- Y hablando del FoG ¿le has podido echar un vistazo al borrador de la traducción? ¿algún comentario al respecto?

Efectivamente, ya he visto el texto final. Sólo diré que envidio a las personas que lo han hecho. El texto original era infinitamente más agradable, legible y comprensible que el de DBM :).

- Volvamos al DBMM ¿no crees que en cuanto a presentación, explicación de reglas, gráficos y fotos, etc está en desventaja con respecto a los dos nuevos en el campo de batalla? ¿podría esto suponer un fuerte handicap a la hora de atraer savia nueva a la auténtica fe ;) ?

Absolutamente. La verdad es que parece redactado y editado de forma que el autor no quiera que se convierta en un juego de masas. Aquí tiene mucho que ver la personalidad del Sr. Baker. Para él no se trata de un juego y nada más, sino de un ejercicio intelectual de aproximación al drama personal, social y cultural materializado en forma de confrontación militar entre dos grupos humanos. De ahí que su interés comercial sea casi nulo actualmente. Para él, si juegas a DBMM es que perteneces a ese grupo selecto de mentes que es capaz de ir más allá de una tarde de diversión por la diversión.

La verdad es que es una lástima. En mi opinión es un gran juego con una pésima envoltura y una peor campaña de marketing. Sólo con algunos detalles de mejor presentación y otra actitud más próxima al ciudadano de a pie serían un gran revulsivo para su difusión.

- Un colaborador me apuntaba una pregunta interesante ¿no crees que habría una necesidad de evolucionar los reglamentos para 15 mm? lo dice porque da la impresión de que las compañías de miniaturas parecen preferir dar salida a material en 28 mm., pasándose incluso en muchos casos a la posibilidad de usar plástico (más barato) en lugar del tradicional metal, siguiendo una línea marcada por el Warhammer Ancients.

Aquí no dispongo de suficiente información como para dar una respuesta argumentada. Supongo que los fabricantes van un poco a remolque de los reglamentos, pero hay casos en los que no es así. Impetus, por ejemplo, ha sido editado con la cercana colaboración de una casa fabricante de miniaturas, de modo que se lo han hecho “a medida” de los productos que venden (como hace Games Workshop). Diría que, tarde o temprano, veremos una confluencia de intereses entre editores de reglamentos y fabricantes de minis en esta dirección.

- Y ya para finalizar (que tampoco hay que abusar) ¿Cómo ves el futuro de esta forma de ocio? ¿crees que existe un relevo generacional apropiado o por contra los juegos de ordenador están machacando el hobby?

Yo soy optimista. Efectivamente, creo que este hobby goza de buena salud. Con ello lo único que estoy diciendo es que hay un futuro para el wargame de tablero o de minis, pero no que se convierta en una afición de masas, al menos en España. No creo que jamás llegue ni siquiera a igualar otras ofertas de ocio masivo como los videojuegos, pero sí estoy convencido que hay una masa crítica de jugadores muy motivados e involucrados que tomarán el relevo de los más veteranos. De hecho, espero que algún día mis nietos sigan jugando sobre una mesa recreando batallas medievales. No sé con qué tipo de wargame será, pero apostaría a que lo harán con la misma pasión con la que lo hago yo ahora.




Y hasta aquí la entrevista, quisiera darle las gracias a David por dejarse aplicar el tercer grado sin oponer mucha resistencia y a vosotros por leernos, claro.

En breve seguiremos hablando del interesante mundo del DBMM así que hasta entonces, sed buenos y seguid jugando que la experiencia es un grado.
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