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Diario de un Stormtrooper



Por J. Piteira y Magus


Todo comenzó cuando alguien se le ocurrió la idea de que en el año 2010 se cumplían 30 años del estreno de “El Imperio Contraataca”. Años atrás en Estados Unidos se habían realizado varios desfiles de stormtroopers y personajes de la saga de Star Wars coincidiendo con “La Guerra de las Galaxias”, pero este año no había previsto ningún gran desfile, y en Europa tampoco había nada por el estilo.


¿Y por qué no hacer algo similar en Santiago de Compostela, contrastando los monumentos del casco histórico con un fenómeno cinematográfico moderno-futurista?


Al principio sólo eran seis personas, que pusieron sus medios para sacar el proyecto adelante. Lo primero fue contactar con otros y poco a poco comenzaron a darse las primeras pinceladas: ideas para el desfile, materiales, lugares de trabajo…


En internet había varias páginas con instrucciones para construir armaduras de stormtroopers, los soldados imperiales por excelencia. La parte más difícil era el casco, que finalmente se decidió comprar por separado. El material de las armaduras se consiguió en forma de varias planchas de plástico. Los talleres comenzaron a organizarse y tomar forma, improvisando hornos, probando diversas maneras de hacer moldes…


Al mismo tiempo la noticia comenzó a extenderse por internet e incluso algunos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Sin embargo el principal apoyo seguía procediendo de los voluntarios: una herramienta, horas de trabajo, colaboraciones diversas. Desde el principio se pensó que sería un evento creado por fans para los fans.


Cuando varios meses antes del desfile ya se habían obtenido los materiales, se tenían unas cifras aproximadas de cuántas personas iban a desfilar, se habían obtenido los permisos necesarios se pusieron en marcha los talleres.

Fueron unas semanas de infarto, trabajando contra reloj. Las instrucciones para hacer las armaduras de stormtrooper parecían muy sencillas sobre el papel pero a la hora de la verdad hubo que afrontar diversos problemas: adaptación de medidas, piezas que no terminaban de encajar como debieran, la necesidad de incrementar el ritmo…los primeros intentos fueron tímidos, con varias pruebas, cambios y reformas, pero finalmente los hornos comenzaron a funcionar a toda máquina, y con el trabajo de varios valientes voluntarios que sufrieron cortes, quemaduras, un calor ambiental de justicia, un ruido continuado y un estrés constante al poco tiempo se producían más de cien piezas de armadura cada día. Con un ritmo constante con más de doce horas diarias de trabajo estos esforzados trabajadores consiguieron terminar a pocos días antes del desfile, habiendo dejado sus propias armaduras para el final y teniendo que continuar trabajando hasta las últimas horas del día 21.


El día 20 comenzó la primera fase. Rueda de prensa oficial para anunciar el evento, varias televisiones y curiosos que acuden a los talleres. Sin embargo, lo más importante es que Darth Vader llega a la estación de tren de Santiago de Compostela a las 20:00. Es necesario recibirlo como se merece ¡no hay ninguna armadura completa! Una generala y un comandante, con sus trajes de gala ya preparados, están dispuestos a acudir a la cita, pero desde los talleres se quiere enviar al menos una pareja de stormtroopers. Es necesario improvisar contra reloj, unir piezas como sea, pero finalmente la recepción de Lord Vader está preparada, y a las 20:05 los stormtroopers llegan corriendo a la estación de tren. Lord Vader ya ha llegado. Por suerte fue clemente con sus subordinados y no hubo que lamentar bajas en castigo por el retraso.


Comienza la expectación. Varios curiosos han comenzado a acercarse en la estación de tren y quieren sacar fotos. Entre ellos hay varios empleados y guardas de seguridad. Y sacan fotos, muchas fotos. De repente uno de los stormtroopers tiene una idea, ¿Por qué en lugar de ir directamente a los talleres no damos una vuelta por la ciudad para ir anticipando el evento del día siguiente?


El paseo de Lord Vader y los stormtroopers por las calles de Santiago es todo un éxito. Los peatones y los coches se detienen a su paso. Se acercan para pedir fotos. Por un portero automático alguien comienza a tararear la melodía de la Guerra de las Galaxias. Varios niños corren al regazo de sus madres ante la presencia de los soldados imperiales escoltando a su líder. Y finalmente llegamos a los talleres, donde Lord Vader recupera energías y es aclamado por todos los presentes.


Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Hay que terminar las últimas piezas y ensamblarlas y los hornos continúan con su ritmo infernal. No se terminará hasta bien entrada la madrugada. Lord Vader se despide para retirarse a sus aposentos. Mañana es el día cumbre.


Por la mañana van llegando los participantes y espectadores, que aguardan el desfile. Algunos han pedido día libre en el trabajo, otros faltan a clase o han llegado como han podido desde diversos lugares de España, Portugal e incluso algunos de otros países. A las afueras de Santiago comienza a acumularse el tráfico. Los esforzados héroes de los talleres dan los últimos toques a sus armaduras y atienden las peticiones de los rezagados. Algunos de los stormtroopers no podrán desfilar pero han dejado sus armaduras para que otros puedan ir en lugar suyo.


Entre las 14.00 y las 17.00 de la tarde los participantes se concentran en el mercado de Abastos, donde se ha instalado una carpa para cambiarse y dejar la ropa y otros enseres. El buen ambiente es la norma y Darth Vader confraterniza con la princesa Leia, los stormtroopers con los jawas, los sith con los jedi, hay risas, nervios, fotos…y un calor de justicia. No lloverá, pero todos van a sudar la gota gorda. Los oficiales, con sus trajes negros, se pasan al lado oscuro del mercado, donde se está más fresquito. Los stormtroopers aguantan estoicamente dentro de sus armaduras, fijadas lo mejor posible sobre un arnés.


Cerca de las 17.00 de la tarde los participantes comienzan a formar: primero los niños, vestidos como jawas y otros personajes de la saga de Star Wars; después los adultos y finalmente la formación de los stormtroopers en varias líneas. Debido a la escasa visibilidad de los cascos los oficiales se convertirán en improvisados guías, siendo la imagen de referencia y marcando la marcha con sus órdenes.

Y el desfile comienza. A medida que el cortejo avanza una apelotonada multitud se agolpa por las estrechas calles del casco viejo de Santiago. Desde la facultad de Historia los estudiantes se asoman a las ventanas. Hay gritos vitoreando al Imperio y a la República. Los voluntarios corretean de un lado para otro, tratando de abrir paso y socorriendo con agua a quienes comienzan a sufrir los efectos del calor.


Los oficiales ayudan a abrir paso. Al principio tímidos ante la multitud, pero de repente uno de ellos grita: “¡Abran paso a las tropas imperiales!” y la gente comienza a separarse. El desfile continúa progresivamente por las calles y a la altura de la plaza del Toural los stormtroopers comienzan a marcar el paso, golpeando con sus botas. De repente, un grupo de rebeldes ataca el cortejo, pero son repelidos con disparos de bláster. Entre los rebeldes se encuentran Han Solo y Chewbacca, que huyen.


El desfile continúa. Saludos, fotos, gente y calor. La sombra comienza a hacer mella pero se soporta lo buenamente que se puede. “¡Abran paso a las tropas imperiales!” es el grito de guerra.


Han Solo y Chewbacca son capturados. Por su atrevimiento Han Solo es encerrado en un bloque de carbonita y paseado triunfalmente por los stormtroopers. Llega el trayecto final. La plaza del Obradoiro brilla con el sol. Lord Vader tiene que ser rehidratado.


Al llegar a la plaza, un mar de gente recibe el desfile (entre 12.000 -15.000 personas según distintas estimaciones). Es imposible abrirse paso y mucho menos formar como estaba previsto. La gente ha ignorado por completo las vallas que delimitaban el perímetro y los cuatro policías presentes no han dado abasto. Los voluntarios corren de un lado para otro intentando que la gente se eche para atrás.

Es el momento de los oficiales del Imperio. “¡Abran paso a las tropas imperiales!” Los uniformes oscuros imponen su presencia y ante su avance finalmente la gente retrocede o se sienta en el suelo, dejando ver a las filas de atrás y pronto queda un espacio suficiente para los últimos actos del desfile.


Los participantes comienzan a formar. Primero los jawas y los personajes de la saga, luego los oficiales y finalmente los valientes stormtroopers, que son los que más han sufrido bajo el calor del sol. Todos se mantienen firmes. Lord Vader va a pasar revista.


Lord Vader está indignado por el ataque rebelde que casi rompió la formación. Por su incompetencia el almirante al mando es estrangulado mediante el poder oscuro de la Fuerza y un teniente es ascendido en su lugar. Lord Vader pronuncia un discurso (grabado gracias a la amabilidad de Constantino Romero) dirigido a los habitantes de Santiago de Compostela, agradeciendo que hayan entrado en razón y se hayan unido al orden del Imperio.


Terminado el discurso, Lord Vader pasa revista a su ejército. Todo el mundo procura aguantar firme y estoico su severa mirada mientras un grupo de gaiteros lo acompaña tocando la Marcha Imperial. El desfile está terminando y de repente se da la última orden: “¡Rompan filas!”


Y cuando los participantes comienzan a secarse el sudor de la jornada, quitarse gorras y cascos para tomarse un respiro, la marea de gente los envuelve. Fotos, fotos y más fotos. Conocidos y extraños se acercan para felicitar, preguntar y charlar sobre el desfile. El ambiente está lleno de ilusión, emociones, entusiasmo y calor humano (en sentido literal y figurado). Los más amables ofrecen botellas de agua.


Y aunque el desfile ha terminado, la celebración no. Los participantes cenan juntos y festejan con camaradería que el evento ha cerrado siete telediarios. Comienzan a surgir las primeras propuestas de realizar un nuevo desfile para el aniversario de “El retorno del jedi” en el año 2013.


La fiesta continúa por la zona vieja, donde los participantes apenas consiguen avanzar sin que alguien se acerque a felicitarlos o a sacarse una foto. En el bar Tatooine se celebra una fiesta Star Wars y oficiales y stormtroopers se reúnen allí. La celebración continúa hasta bien pasada la madrugada cuando poco a poco todo el mundo se retira para disfrutar de un merecido descanso.


Al margen de cualquier imprevisto o carencia ha merecido la pena. Seis personas consiguieron impulsar un proyecto que por un día ha generado una ilusión indefinible que se ha extendido por toda la ciudad de Santiago de Compostela. Que este artículo constituya nuestro humilde agradecimiento a todos los que lo idearon y a todos los que participaron en él en la medida de sus posibilidades, y en especial a los valientes voluntarios de los talleres, que contra viento y marea, día y noche, llevaron a cabo una labor titánica para que un escuadrón de stormtroopers pudiera desfilar por las calles de la ciudad.


Gracias a todos.


-J. Piteira y Magus

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