DE PROFUNDIS: CARTAS DESDE EL ABISMOCon un título que nos remite a una carta de Oscar Wilde desde su prisión, debido a su conducta homosexual reñida con la moral victoriana, “De Profundis: Cartas desde el Abismo” también nos introduce a una nueva modalidad de juego mediante el intercambio de cartas y diarios personales con gran libertad interpretativa, con muy pocas reglas en un sentido estricto, y donde realmente prima la imaginación. No puede considerarse realmente un juego de rol, sino quizás uno de sus antecesores, pues ya desde principios del siglo XX distintos círculos de escritores y aficionados a la literatura intercambiaban correspondencia forjando nuevas personalidades y creando nuevas historias producto de estos intercambios epistolares. Entre estos círculos cabe destacar el de H.P. Lovecraft, principal inspiración de “De Profundis.”
EL JUEGO
De Profundis, escrito en Polonia en 1999 por Michael Oracz, fue publicado originalmente por la editorial Hogshead Publishing en forma de librito, pero en España, la editorial Edge Entertainmet convirtió la idea en una carpeta de cartoné con motivos abstractos y oníricos azulados, que también sirve como portada, créditos e índice, que contiene una serie de 36 cartas impresas sobre grueso papel satinado de aspecto envejecido, todo ello por 9,95 € (posiblemente mucho menos en saldos de librerías y tiendas de segunda mano), y que consiguen proporcionar una atmósfera inquietante al contenido.
A partir de la lectura de estas cartas, presentadas como un manuscrito abandonado en misteriosas circunstancias, Michael Oracz revela una forma de narración interpretativa, donde no hay tablas ni reglas estrictas, y donde muestra no sólo lo que sería el juego en sí, sino distintas formas de abordarlo.
En primer lugar, la ambientación narrativa o psicodrama puede producirse o bien en la actualidad o en una ambientación consensuada por los participantes, si bien el autor aconseja el trasfondo de la década de 1920, en una ambientación plenamente ambientada en los mitos de H.P. Lovecraft, lo que sin duda confiere la ventaja de su legado literario y el de sus continuadores como modelo de inspiración. Sin embargo, el autor del juego trata de ir más allá, aconsejando a los jugadores que no se remitan a las novelas escritas, sino que interpreten la realidad que les rodea con las señales, estilo y rasgos que el escritor de Providence utilizaba en sus relatos, pero además introduciendo historias y mitos propios.
Por otra parte no existe un Director de Juego establecido, todos los participantes escriben en una situación de igualdad y actividad, lo cual por otra parte requiere una gran responsabilidad por parte de cada uno tratando de no acaparar la atención y el protagonismo de la historia, ni recaer en tópicos utilizados por otros jugadores. Como recomendación el autor no sólo remite a H.P. Lovecraft como fuente de inspiración, sino también a las novelas de terror y ficción de los siglos XIX y XX. De hecho, gran parte de De Profundis se centra sobre todo en la creación de personajes jugadores creíbles, elección de temas, ritmos narrativos, modismos de escritura, interacción, etc.
Aparte de responsabilidad, los requisitos del juego requieren madurez y seriedad a la hora de elaborar historias y cartas. Michael Oracz aconseja el uso únicamente de cuartillas escritas a mano, para fomentar la dedicación y el cuidado de los jugadores, que quizás ante la comodidad y rapidez ofrecida por el correo electrónico y las tecnologías modernas podrían descuidar su escritura y el cultivo de la imaginación.
Pero aparte del intercambio de correspondencia interactivo entre varios jugadores, Michael Oracz también describe otras formas de juego psicodramático: historias en solitario e individuales que se pueden consignar en diarios y libros de notas que se pueden compartir una vez concluidos, y cuya estructura constituye una forma de narración clásica en los relatos de terror. Asimismo, el autor también plantea la posibilidad de alternar el psicodrama como complemento de partidas de juegos de rol en mesa. Su única recomendación es guardar siempre copia de todas las cartas y relatos escritos para que puedan ser utilizados para revivir las experiencias sufridas en cualquier momento del futuro.
Por último, el juego señala la existencia de las sociedades De Profundis, semejantes a las redes de “Pen Pals” y de intercambio literario, con las que se puede trabar contacto por internet y correo ordinario, como http://psychocorp.net/deprofundis/ La alternativa es jugar con un grupo reducido y conocido de personas a semejanza de una partida tradicional de rol.
VALORACIÓN FINAL
De Profundis, como testimonio de otra época, resulta muy difícil de jugar en los tiempos modernos, pues la dedicación que requiere no está al alcance de todos los grupos de juego. De hecho, muchas de las sociedades de psicodrama han “sucumbido” al encanto tecnológico y plantean el intercambio de correspondencia a través de internet, aunque por otro lado el ámbito virtual también permite aderezar las cartas de los participantes con imágenes fotográficas alteradas y otros elementos de “atrezzo” que proporcionan gran profundidad al juego. Por otro lado, resulta interesante e irónico señalar que muchas partidas de rol en internet actualmente se realizan mediante intercambio de mensajes en los foros virtuales, un formato que si bien en muchos casos carece de las connotaciones literarias de “De Profundis”, no obstante mantiene su esencia de intercambio epistolar e interpretativo. Como siempre digo, la alternativa queda en vuestras manos.
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Nota del tío que pone los espacios: Las dos últimas ilustraciones (magníficas, todo sea dicho) son obra de Michael Komarck así que si te pica la curiosidad y quieres ver algunas otras de sus creaciones, no dudes en pasar por su página.
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Comentarios
P.D. Me ha alegrado el día que se haya actualizado el blog, a ver si encuentro algo de que hablar... Mientras y desde el mundo friki, id al Blog Volatilis y mirad el apartado templos frikis, especialmente el Giant-Size special... Alucinante. Pero la verdad, teniendo en cuenta los respectivos de BrownieMan, Magus, servidor y amplia compañía de colegas, somos dignos tíos... (salvo el del Giant-Size, claro).
Aunque sea triste admitirlo, nos estamos haciendo viejos pero no lo suficiente; me explico, ni estamos en la época del instituto (terreno abonado para el vicio rolero más experimental) ni estamos en esa franja de edad en la que nos podemos ir tomando las cosas con más calma porque le vemos el careto a la jubilación. No, estamos en la franja que podríamos denominar "no descuentos" (ni carné joven ni de jubilado), surtida de trabajos breves, mal pagados o en los que te tiras como unas 850 horas a la semana y que te deja con ganas para vegetar en el sofá y nada más. No estoy intentando criticar el marco laboral actual (bueno, sí pero sólo un poco; ya pondré algo en mi blog que este no es sitio para esas cosas) más bien justifico porqué los veteranos y gente de la vieja guardia hemos tenido que dejar reposando la bolsa de dados al lado del engendro pulpo-murciélago-bicicleta venido del espacio esterior (Iä, Iä, Cthulhu Fthaghn!!)