lunes, mayo 11, 2009

Seres legendarios y juegos de rol (parte 1 de 2)

Saludos de nuevo a todos. Como alguno deducirá por el título, aquí os traemos hoy otro nuevo artículo monográfico (o símiocaricaturístico) sobre un tema de lo más interesante y, por supuesto, de la mano de nuestra particular fuente de sabiduría de las islas Pago Pago, mi muy estimado Sr. Magus (saludo y reverencia). Espero que os resulte tan entretenida su lectura como a mi y ya sin más preámbulos...


SERES LEGENDARIOS Y JUEGOS DE ROL

El otro día me encontraba realizando mis abluciones matinales cuando de repente alguien llamó a la puerta. Fui a abrir y se trataba de dos seres altos, rubios y hermosos, que hablaban con el exótico acento de más allá del gran océano y que me dijeron que venían de parte de un portentoso mago que había entrado en el mundo de los muertos y regresado para romper una antiquísima maldición provocada por causa de una serpiente en el amanecer de los tiempos.

Fue entonces cuando pensé: ¿Y por qué no escribir un artículo sobre criaturas legendarias y cuentos de hadas para Baúl Bizarro?

Y dicho y hecho, puse manos a la obra y he aquí el resultado. Gracias sean dadas al Hermano James y al Hermano George por esta inspiración súbita que ahora puedo compartir con vosotros. Pasemos pues a hablar de hadas, duendes, elfos, enanos, gnomos, hobbits, orcos, trolls, gallegos y toda una serie de criaturas surgidas de la niebla del mito y la leyenda y que se han convertido en referencia ineludible en los juegos de rol…

Desde que el mundo es mundo, el hombre ha sentido la necesidad de dejar correr su imaginación, aderezándolo con una serie de mundos, criaturas y personajes, que primero desde el relato oral, y posteriormente desde la palabra escrita, han llegado hasta nosotros. No ha sido un camino fácil, y a menudo han existido relatos que han tenido interpretaciones o versiones diferentes a lo largo de los siglos. Los primeros mitos adquirieron en ocasiones categoría religiosa, o la perdieron con la evolución cultural o teológica. Muchas de las historias mitológicas consideradas hoy como leyendas fueron en su época textos moralizantes o de carácter religioso.

En occidente la expansión del cristianismo acabó con los diversos panteones paganos del continente, mientras en el mundo musulmán el islam hacia lo propio en su área de influencia. De esta forma los mitos antiguos desaparecieron y fueron sustituidos por la nueva religión. No obstante, algunos sobrevivieron bajo formas más humildes en forma de relatos folklóricos, al mismo tiempo que la imaginación popular no dejaba de inventar otros nuevos, bien inspirándose en las antiguas leyendas o desarrollando nuevos personajes.

En la Edad Media las leyendas nórdicas permanecen más o menos inalteradas. Buena parte de estos mitos se conservan en los antiguos poemas escandinavos o sajones, como las Eddas, el Cantar de los Nibelungos o Beowulf. En el mundo oriental, también se conservan otras leyendas como el Mahabharata, el Ramayana o Las Mil y Una Noches.

Los antiguos dioses pasaron a ocupar un carácter más cercano y popular en la forma de hadas, duendes y otros seres feéricos. Este proceso es especialmente destacado entre las divinidades célticas. Los Tuatha de Danann, por ejemplo, se convirtieron tras su derrota a manos del pueblo de los milesios en los Daoine Sidhe, un grupo de hadas irlandesas que habitan en bosques y túmulos. El concepto de “hada” o “duende” se convierte en el de una ambigua serie de seres y pueblos sobrenaturales que viven apartados del mundo “real”, bien en otras dimensiones o mundos o que siguen reglas diferentes a las de los humanos.

Sería poco menos que una tarea enciclopédica realizar incluso una mera aproximación a la diversidad de estas criaturas presentes en el folklore y mitología, e incluso en las religiones de todo el mundo. Desde entrañables personajillos que ayudan a los humanos en las tareas cotidianas o les gastan bromas pesadas, a criaturas mucho más siniestras devoradoras de carne y bebedoras de sangre...

El origen de estos seres es tan diverso como sus características. Algunas son heredadas de los mitos antiguos, otras son poco más que animales o bestias inteligentes con alguna característica sobrenatural: en los bestiarios medievales aparecen basiliscos, cocatrices, el ave roc, se atribuye a la comadreja conocimientos médicos, los corderos de Escitia crecían en los árboles, etc.


EL RENACER DE LA FANTASÍA

Con la llegada del Renacimiento y la Edad Moderna, los antiguos cuentos populares y cantares del pueblo llano, aunque no llegan a desaparecer, van siendo progresivamente abandonados en la literatura convencional. No obstante existen algunas aportaciones interesantes, dentro de los géneros literarios de la época. Destacan por ejemplo las aportaciones de Edmun Spenser con “La reina de las hadas” (1596) o de William Shakespeare con “El sueño de una noche de verano” (1600), donde aparecen personajes feéricos como los reyes Titania y Oberón o el travieso Puck, que se han convertido en figuras literarias reconocidas. En “La tempestad” (1611), Shakespeare presenta al mago Próspero y a su deforme servidor Calibán. Ya en el siglo XVIII resulta ineludible mencionar una interesante obra, que si bien de temática fantástica, contiene una crítica mordaz a la sociedad de la época: “Los viajes de Gulliver”, de Jonathan Swift, que cuenta los viajes del Doctor Lemuel Gulliver por diversos mundos donde conoce seres diminutos y gigantes y caballos parlantes.

Desde finales del siglo XVIII y durante todo el XIX se produce un resurgimiento del cuento como género popular, a menudo fomentado por el renacimiento folklórico y nacional de la época. Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm recopilan muchos cuentos medievales, a menudo despojándolos de su contenido “políticamente incorrecto” y adaptándolos para un público más infantil o con un carácter más didáctico. Aparte estos autores generan nuevos cuentos, bien de su propia cosecha o como adaptaciones de otras culturas.

Buena parte del resurgir de la fantasía y su conversión en un género literario formal se deben a William Morris, uno de los primeros autores que utilizó escenarios medievales fantásticos como “El bosque del fin del mundo”, donde el protagonista Walter el Dorado viaja a una tierra lejana para sumergirse en numerosas aventuras en la que aparecen criaturas fantásticas y “Las aguas de las islas encantadas”, protagonizada por la dama Avecilla.

Otros autores como Georges McDonald, autor de “La princesa y los trasgos” y “Fantasías” o Lord Dunsany y “La hija del rey del país de los elfos” estuvieron también entre los primeros en crear mundos imaginarios y un nuevo tipo de literatura, en muchas ocasiones dirigida al público infantil. De esta época proceden títulos excepcionales como “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll, “El libro de la selva”, de Rudyard Kipling, “El mago de Oz” de L. F. Baum, o “Peter Pan” de J. M. Barrie.

A menudo se establece 1954, año de la publicación de “El Señor de los Anillos”, como el año de nacimiento de la fantasía moderna. Sin embargo, se trata de una fecha muy arbitraria, pues a pesar de la importancia de esta obra, muchos precursores de Tolkien ofrecen características que pueden clasificarse dentro del mismo género. Es más, “El hobbit”, obra del propio Tolkien, fue publicado en 1937. Y otros autores ya habían realizado sus incursiones en el género fantástico en sus múltiples variantes, con mayor o menor éxito.

Pero no cabe duda que “El Señor de los Anillos” marcó el comienzo de un nuevo período para la fantasía, pues muchas de las obras posteriores beben directamente de la tradición tolkineana, de raíces anglosajonas. Muchas de sus criaturas mitológicas y escenarios se convierten en modelos repetidos hasta la saciedad o readaptados, y posteriormente se convertirán en la fuente inspiradora de la mayoría de los juegos de rol con ambientación medieval-fantástica.

Aparte de Tolkien, tres grandes figuras marcan la fantasía heroica en el siglo XX: Robert E. Howard, creador de Conan el Bárbaro (1932), Fritz Leiber, padre de Fafhrd y el Ratonero Gris (1939) y Michael Moorcork, autor de la saga de Elric de Melniboné (1972). Y aparte de estos grandes escritores, que perfilan –o continúan- los grandes temas de la fantasía, la lista de autores de literatura fantástica podría hacerse interminable, pero por tomar algunos ejemplos destacados y representativos:

Las Crónicas de Narnia (C. S. Lewis)- Contemporáneo de Tolkien, combinan la fantasía épica con una metáfora de la lucha entre el bien y el mal con una fuerte influencia cristiana, y a pesar de las batallas épicas, el enemigo a menudo se encuentra dentro del interior de los protagonistas.

Los Libros de Terramar (Ursula K. LeGuin) –Utilizan el comienzo del adiestramiento del mago Gavilán como hilo conductor que muestran el destino de un mundo habitado por hombres y dragones, y donde el uso de la magia y el poder tienen un profundo contenido filosófico.

El tapiz de Fionavar (Guy Gabriel Kay) –Esta trilogía narra la historia de unos estudiantes que son transportados a un mundo fantástico en medio de una guerra contra la oscuridad. El escenario está fuertemente influido por los mitos artúricos.

Añoranzas y Pesares (Tad Williams)- Esta saga es considerada el equivalente de “Guerra y paz” para la literatura fantástica. Con influencias claramente tolkineanas, muestra un mundo en confusión amenazado por el resurgir de un antiguo mal personificado en el Rey de las Tormentas, y a cuyos planes se enfrentará el humilde cocinero Simon y sus aliados.

El Señor del Tiempo (Louis Cooper)- Esta serie muestra un enfrentamiento entre el Orden y el Caos, donde el protagonista es Tarod, un aprendiz de mago. El enfrentamiento entre bien y mal no es tan maniqueo como suele aparecer en muchas sagas del género.

La serie del Vatídico (Robin Hobb)- Esta serie de libros muestra el mundo de los seis ducados, donde el protagonista, el asesino Traspié, emprende un largo camino para salvar su reino de los corsarios de la Vela Roja. Resulta bastante original.

La saga de la fractura (Raymond E. Feist): Un mundo es invadido por invasores procedentes de otra dimensión, creando una compleja serie de relaciones en las que (una vez más) se juega el destino del universo. El protagonista Pug, y sus aliados deben sellar los caminos que han intercomunicado los mundos para evitar que los antiguos males regresen.

La historia interminable (Michael Ende) –Es la historia del viaje de un niño a través del mundo de la imaginación y la fantasía, pero aderezado con un contexto literario y filosófico muy profundo.

Mundodisco (Terry Pratchett) –Aunque ya lo he mencionado en otro artículo en este mismo blog, merece la pena decir que esta serie comienza como una parodia de los tópicos de la fantasía, sin duda la más exitosa hasta el momento, pero con el paso del tiempo se ha convertido en el escenario de una serie de propuestas donde se tratan diversos temas.

La saga de Geralt de Rivia (Andrzej Sapkowski)- El protagonista de esta serie es Geralt, un cazador de monstruos, cuyo mundo se ve amenazado por la invasión de un imperio que altera por completo el orden político. Las descripciones en ocasiones humorísticas, su actitud informal y realista, han constituido un gran éxito en varios países.

Canción de hielo y fuego (George R. R. Martin) –Uno de los principales exponentes de la llamada “fantasía histórica”, el autor presenta un reino amenazado por la guerra civil entre los diversos aspirantes al trono, y lo que comienza como un remedo fantástico de “la guerra de las Dos Rosas” va adquiriendo cada vez mayor complejidad a medida que los diversos personajes entrelazan sus historias y la magia comienza a hacer acto de presencia.


CINE Y TELEVISIÓN

De la misma forma que el resto de la literatura, el género fantástico no podía dejar de trasladarse al cine y la televisión, nuevas formas de expresión visual, que han tratado de plasmar los mundos y personajes fantásticos con mayor o peor fortuna.

Las primeras películas de temática fantástica tomaron como inspiración los mitos y leyendas tradicionales, comenzando por los mitos clásicos griegos y romanos, los mitos medievales y artúricos o las leyendas orientales de “Las mil y una noches”. Las adaptaciones directas de obras literarias aparecerán posteriormente. De los primeros tiempos del cine fantástico merece la pena mencionar como obras de inspiración mitológica “El ladrón de Bagdad” (1924), “Ulises” (1955), “Simbad y la princesa” (1958), “Jasón y los argonautas” (1963), “Simbad y el ojo del tigre” (1973), “El viaje fantástico de Simbad” (1977) y “Furia de titanes” (1981), donde las tramas son aderezadas con la presencia espectacular de criaturas mitológicas creadas con los efectos especiales de la época.

Durante la década de 1980 las películas de temática fantástico-medieval adquieren cierta popularidad, comenzando con la grandiosa “Excalibur” (1981), sin duda la mejor adaptación del mito del rey Arturo, “El dragón del lago de fuego” (1981), “Lady Halcón” (1985) o “La princesa prometida” (1987).

“Conan el Bárbaro” (1982) inició todo un subgénero de cine fantástico-heroico, en el que el héroe es el bárbaro en lucha por la superación personal y la supervivencia. “Conan el Bárbaro” (1982) es sin duda el mejor exponente, que fue seguido por una serie de imitaciones no tan conocidas o exitosas donde se muestran escenarios de espada y brujería con civilizaciones más primitivas y pseudoprehistóricas. Dentro de este género destacan “El señor de las bestias” (1982), “Ator el poderoso” (1983), “El guerrero rojo” (1985), “Los bárbaros” (1987), etc.

Aunque no tan conocidas, el cine oriental también se hace eco del género fantástico, asimilando los elementos occidentales a su propia tradición fantástica. De esta época destacan “Zu Warrios” (1982) y “Una historia china de fantasmas” (1987). El género fantástico oriental continúa con numerosas producciones en la décadas siguientes con”Orochi” (1999) y “Onmyoji” (2001), donde a menudo la presencia de los monstruos resulta el eje de las películas. El cine manga de animación también tratará ocasionalmente el género fantástico, siendo el ejemplo más destacado la serie de “Crónica de la guerra de Lodoss” (1990), basada en el manga del mismo título.

El cine de animación ha permitido solventar los numerosos desafíos técnicos y económicos a la hora de representar escenarios fantásticos o criaturas mágicas. Aunque este formato ha sido dirigido especialmente hacia el público infantil, sobre todo a partir de la adaptación de cuentos e historias populares, poco a poco ha ido abriendo paso a historias de una temática más adulta. La factoría Disney comenzó una tímida incursión en los mitos artúricos con “Merlín el encantador” (1965), pero destaca especialmente “Taron y el caldero mágico” (1985), considerada una de las peores, sino la peor película de Disney. Constituye una adaptación de las “Crónicas de Prydain” (Lloyd Alexander), donde se mezcla la fantasía con diversos elementos de la mitología céltico-galesa. Sin embargo Disney destaca sus adaptaciones de cuentos clásicos como “La Bella Durmiente”, “Blancanieves”, “Pinocho”, “La sirenita”, “Aladdin”, “La bella y la bestia” y otras.

“Shrek” (2001) constituye la gamberra e inevitable parodia de los tópicos de los cuentos de hadas populares, donde el protagonista es un ogro que se ve apartado de su aislamiento y de sus tosco modelo de vida para convertirse en un héroe en medio de personajes que rompen con los estereotipos habituales.

Dirigidas hacia un público más adulto en la década de 1970 y 1980 surgen algunas producciones de dibujos animados que alcanzan un éxito discreto, entre ellas las primeras adaptaciones de “El hobbit” y “El señor de los anillos” (1978), que constituyen un fracaso comercial. “El último unicornio” (1984 ) y “El vuelo de los dragones” (1985) son otras producciones de presencia discreta. Otras obras dirigidas hacia un público más adulto son “Los hechiceros de la guerra” (1977) y “Tigra: hielo y fuego” (1983).

Utilizando otro tipo de formato “Cristal Oscuro” (1982) y “Dentro del laberinto” (1986), de Jim Henson, combinan el cine de imagen real con las marionetas. Ambas son dos películas de culto dentro del género fantástico. “Cristal Oscuro” es una epopeya fantástica en toda regla, en la que Jen, uno de los últimos jelflings, emprende un viaje para restaurar el Cristal Oscuro y acabar con el dominio de los terribles y decadentes sketzis sobre el mundo. “Dentro del laberinto” ofrece una fábula oscura en la que la protagonista debe rescatar a su hermano pequeño que se encuentra en manos del rey de los goblins.

“Krull” (1983), es sin duda una de las primeras obras de fantasía medieval que se desliga de los mitos medievales y clásicos, presentando los tópicos de una búsqueda en un mundo de criaturas extrañas, talismanes, magia, etc.

“Willow” (1988) fue un intento de George Lucas de comenzar una saga fantástica similar al Señor de los Anillos, pero a pesar de sus efectos especiales pioneros, no alcanzó el éxito deseado y no fue continuada.

Sin embargo, al igual que había hecho su publicación literaria en 1954, la adaptación cinematográfica de “El Señor de los Anillos” (2001) iniciaría una marcada popularidad del cine fantástico, acompañado por el estreno paralelo de la adaptación al cine de “Harry Potter y la piedra filosofal” ese mismo año. Desde comienzos de la década este renovado interés se ha manifestado en la aparición de adaptaciones de “Eragon”, “Terramar”, “las Crónicas de Narnia” y otras películas similares, pero que de ni de lejos han conseguido alcanzar el éxito de la trilogía de Tolkien.


La presencia de la temática fantástica en televisión, teniendo en cuenta los resultados cinematográficos ha sido mucho más discreta y reciente, y mayoritariamente dirigida al público infantil. “Laberinto” (1981) es una interesante serie británica de imagen real de escenario fantasmagórico irreal en el que unos jóvenes se pierden en un laberinto y participan en el enfrentamiento entre un hechicero y una bruja por el dominio de un talismán, buscando sus trozos a lo largo de diferentes épocas y escenarios La serie animada de “Dragones y mazmorras” (1983) surge a partir del juego de rol, mostrando a un grupo de jóvenes que asumen las diferentes profesiones del juego tras entrar en un mundo fantástico y deben cooperar entre sí para encontrar el camino de regreso a casa. “Ulises XXXI” (1984) es una interesante adaptación de los mitos griegos a un escenario futurista. “David el Gnomo” (1985) adapta elementos de la obra “Die kabouters”, presentando las aventuras de criaturas míticas que por primera vez se convierten en protagonistas. Posteriores son otras series adaptando personajes de la literatura y el cómic como “Conan” (1990), “El príncipe valiente” (1991) o “Slayers” (1996).

Desde la década de 1980 también comienzan a aparecer diversas series de imagen real como “Robin Hood” (1983) y“Guillermo Tell” (1986), que más allá de la historia tradicional de estos héroes medievales no deja de introducir diversos elementos fantásticos en varios episodios. Más recientes son “Xena: la princesa guerrera” y “Hércules” (1995) que adaptan los mitos griegos a un escenario más característico de la espada y brujería. “Connor: el rugido” (1996) introduce la fantasía en medio de un enfrentamiento entre romanos y celtas en las Islas Británicas. Más recientes son adaptaciones como la miniserie “Papá Puerco” (2006), adaptación de una de las novelas de Mundodisco o “La leyenda del buscador” (2008).

En general puede decirse que la temática fantástica, bien como elemento individual, o temática central han sido una fuente de inspiración para el cine y televisión de las últimas décadas. Desde la mitología en sus diversas variantes en sus primeros tiempos, ha ido también recurriendo a la adaptación de obras literarias.


(Continuará (espero) la próxima semana)